LA JUVENTUD COFRADE Llegar a la Semana Santa en aquel entonces, no era fácil, más bien yo diría que complicado. La Hermandad estaba ahí, se sabía que existía, algunos imaginaban su pulso vital; apenas se rozaba cuando ibas con tu padre por la túnica de nazareno, y allí, alguien te la probaba y te decía que, había que sacarle un poquito en las mangas porque de un año para otro habías crecido, y nada, esa misma túnica te quedaba que ni pintada. Cuando ya el azahar apretaba fuerte, te llevabas toda la tarde en la plaza, a ver si veías a Jesús Pino pasar con los respiraderos del Cristo del Perdón, o al “Morato” con los varales de la Virgen de los Dolores, o a ver si alguien entraba en el Valle y así colarte y ver como montaban ese palio de plata. Esperabas con impaciencia que de noche pusieran la radio el programa “Cruz de Guía”, la Semana Santa de Sevilla era la panacea, el sueño, lo inalcanzable, lo que siempre querías tocar con tu alma, toda vuestra Juventud Cofrade ha pasado...