El pasado siglo XX supuso sin duda alguna un renacimiento de la Semana Santa andaluza , que creció de manera notable en número de cofradías y representaciones pasionales. Finalizada la Guerra Civil, muchas hermandades que habían perdido sus imágenes se vieron de algún modo obligadas a encomendar a los escultores de la época la ejecución de nuevas tallas. De manera paralela se reorganizaban o fundaban cofradías, haciéndose presentes en los barrios que empezaban a aflorar en pueblos y ciudades. Castillo Lastrucci, Antonio Eslava o Sebastián Santos fueron algunos de los autores que permitieron atender toda esa demanda. En la mayor parte de los casos apostaron por el neobarroco, enmarcándose sus creaciones en los cánones más ortodoxos del arte andaluz .