La nostalgia de un tiempo que ya no existe y de una edad que ya no se tiene

LA JUVENTUD COFRADE

Llegar a la Semana Santa en aquel entonces, no era fácil, más bien yo diría que complicado. La Hermandad estaba ahí, se sabía que existía, algunos imaginaban su pulso vital; apenas se rozaba cuando ibas con tu padre por la túnica de nazareno, y allí, alguien te la probaba y te decía que, había que sacarle un poquito en las mangas porque de un año para otro habías crecido, y nada, esa misma túnica te quedaba que ni pintada. Cuando ya el azahar apretaba fuerte, te llevabas toda la tarde en la plaza, a ver si veías a Jesús Pino pasar con los respiraderos del Cristo del Perdón,  o al “Morato” con los varales de la Virgen de los Dolores, o a ver si alguien entraba en el Valle y así colarte y ver como montaban ese palio de plata. Esperabas con impaciencia que de noche pusieran la radio el programa “Cruz de Guía”, la Semana Santa de Sevilla era la panacea, el sueño, lo inalcanzable, lo que siempre querías tocar con tu alma, toda vuestra Juventud Cofrade ha pasado por ese programa no habían más ídolos que Filiberto Mira y Manolo Bará que , cada noche te llenaba los sentidos de sensaciones y de temas cofradieros. Esperabas que hubiera un ensayo de costaleros para plantarte allí y no dejar de mirar, siempre estabas mirando, siempre tenías la ilusión de que algún día irías ahí debajo, En la escuela te llevabas todo el recreo hablando de Semana Santa con los que erais iguales, comentando los detalles y las notas históricas que venían en los seriales de ABC y que coleccionabas porque se los habías pedido al guarda del casino.

Llegó un día, casi sin darte cuenta, en el que participabas en el montaje de los pasos de tu cofradía; en el que ya estabas hablando de Semana Santa en el Instituto y no en el colegio; en el que ibas de costalero en el paso de la imagen de tus amores porque siempre habías estado mirando; en el que ya no escuchabas los programas de Semana Santa porque llegabas tarde a casa, de la Hermandad; y en el que habías tenido que cambiar tu túnica por otra mayor porque la de toda la vida te había quedado chica. Fue entonces cuando decidisteis todos los que erais iguales crear una Juventud Cofrade...

Aquella tenía que ser una Juventud comprometida que hablara más de la Hermandad que de la Cofradía, que le diera más valor a lo que se siente que a lo que se logra, y que emprendiera toda una labor de formación apostolado en el seno de las Hermandades. Aquello tenía que ser diferente. Erais el futuro de la Semana Santa de La Palma y, eso lo habías aquilatado a la perfección. Organizasteis un sólido grupo de jóvenes redactasteis unos estatutos que marcaron un poco el orden y las directrices del grupo, Se llevó luego la idea a la Hermandad para dar cumplida cuenta de vuestro propósito:

¡Niño!, estáis locos.

Lógicamente, tuvisteis muchas vicisitudes en los comienzos, sobre todo a la hora de la integración y de la compresión por parte de sectores más retraídos de las Hermandades. Pero ustedes, seguisteis desarrollando en las cofradías la sapienza que habíais aprendido durante muchos años, seguías haciendo lo que os marcaba el dictado de vuestras conciencias. Llevasteis, la palabra de la juventud a  un atril -vaya osadía-, la juventud hablando de Semana Santa alto para que se escuchara y de pie para que se le viera.

Lo propusisteis en la Hermandad:

¡Niño!, que en La Palma no hay Semana Santa para dos pregones.

Obviando, quizás, esos primeros tramos de su creación en los que tuvisteis que sufrir el lógico arrebato de la incomprensión, todo transcurrió siempre con normalidad y armonía.

Pero la Semana santa de La Palma hoy, tiene mucho de vuestra Juventud Cofrade. En este año, se cumple su décimo aniversario, una conmemoración que a todos nos emociona, y que demuestra la firmeza de su idea original.

Esa juventud que ahora cumple diez años; tiene el regusto de los viejos secretarios de nuestras Hermandades, donde empezó a reunirse; el repeluco del caramelo que aquella novia, te metió debajo del faldón del paso cuando ibas de costalero; el rancio sabor de las cosas viejas de nuestra Semana Santa; la nostalgia de un tiempo que ya no existe y de una edad que ya no se tiene.

MGF.

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.Gracias por su visita. SMCE

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