Sobre los grupos jóvenes de las Hermandades.

Los sociólogos vienen denominando millennials a los nacidos en la década de  los ochenta. Los primeros en cumplir la mayoría de edad en el siglo XXI. Tienen en común que la crisis económica ha llevado a estos jóvenes a plantearse de forma muy diferente a la de las generaciones anteriores desde sus hábitos de consumo y de ocio, hasta su forma de trabajar, pasando por su idea del éxito. Las nuevas tecnologías han cambiado además profundamente los  modelos y la estructura de su  comunicación.

Hasta hace unos años, con todos los riesgos que las generalizaciones llevan siempre consigo, los grupos jóvenes de las hermandades habían venido respondiendo a unos esquemas muy definidos. La Hermandad, en concreto la Casa Hermandad, funcionaba como centro de reunión y relación de la gente joven más vinculada a la misma. En ellas había buen ambiente y buenas amistades. En todas las hermandades hay matrimonios que se fraguaron en la época en que frecuentaban el Grupo Joven de la Hermandad.

¿Sigue siendo útil este modelo? Seguramente los jóvenes actuales no se encuentran  cómodos  en él. Sus ámbitos y modos de relación son otros; su sentido de ocupación del tiempo libre también; y pasar tardes en la casa hermandad limpiando plata o hablando de cofradías, como aprendices de “rancios”, no es su ideal.  Empeñarse en mantener, o resucitar, el modelo convencional de Grupo Joven en la Hermandad es perder el tiempo y a los mejores. Entonces,  ¿cómo encajar a los millenials en las hermandades?...
Creo que es importante ir al fondo de la cuestión. No centrarnos en lo accesorio, empeñados en mantener modelos caducos.

¿Para qué los grupos jóvenes? Misión de la Hermandad es atender a todos en su singularidad. El Grupo Joven no es, por tanto,  una “Hermandad  paralela”, como tampoco hay grupo de jubilados, grupo de viuda,  o de médicos. Lo que hay son jóvenes que se acercan la Hermandad –o a los que se acerca la Hermandad- y que deben ser tratados y reconocidos en su peculiaridad.

El Grupo Joven de una Hermandad tiene la misma finalidad y los mismos objetivos que  el resto de la Hermandad: ayudar a los hermanos que lo integran  a mejorar en su vida personal y como cristianos, proporcionándoles medios de formación y ocasiones de vivir la Caridad, así como participar en el Culto Público que la Hermandad tributa a  Dios.

Música y guitarras no es suficiente, en ocasiones tampoco es necesario. No se puede tratar a los jóvenes como a inmaduros a los que hay que poner “azúcar en la píldora que os dan”; como proponía Mary Poppins a los niños que cuidaba. La oferta de la Hermandad a sus hermanos jóvenes no es una píldora amarga cuyo contenido hay que enmascarar o disimular: ha de tener  atractivo en sí misma.

Se trata de ofrecerles planes de formación humana y religiosa; orientación familiar;  voluntariado en sus múltiples formas; sesiones de desarrollo profesional; campos de trabajo y otras ocasiones en las que los jóvenes puedan concretar su entrega, que va más allá de una solidaridad horizontal. , Son conscientes de la necesidad de liberar a otros de sus necesidades materiales, y en ello se afanan; pero  entienden que el sentido más hondo de la liberación es la Redención, porque libera al hombre del más radical de todos los males: del  pecado y el poder de  la muerte.

Es preciso integrar  la vida ordinaria en la vida de Hermandad, integrando también las actividades de los jóvenes en  el proyecto general de la Hermandad, sin generar la formación de una “hermandad paralela”, en permanente pugna con “la de los mayores”. Esto no es nada nuevo, lo saben muy bien los especialistas en marketing de las grandes marcas, que  adaptan el mensaje a los distintos grupos de consumidores; pero manteniendo siempre  la coherencia del mismo, para que no se pierda la identidad de la marca.

En las palabras de los últimos papas dirigidas a los jóvenes, especialmente a  los participantes en las Jornadas Mundiales de la Juventud, hay todo un plan de trabajo para los  grupos jóvenes de las  hermandades:

“¡No tengáis miedo!, ¡abrid de par en par las puertas a Cristo!” (Juan Pablo II).

“La fe no se  opone a vuestros ideales más altos, al contrario, los exalta y perfecciona” (Benedito XVI).

“Jesús, te pido por los chicos y chicas que no saben que Vos sos su fortaleza y que tienen miedo de vivir, miedo de ser felices, tienen miedo de soñar. Jesús, enséñanos a soñar” (Francisco).

Fuente: http://www.archisevilla.org/

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