Suceso con fraude de por medio

Los imagineros Miñarro y Navarro Arteaga han sido víctimas de las patrañas de un usurpador que ofrecía precios desorbitados por una obra de su producción
FUENTE: JOSÉ GÓMEZ PALAS / EL CORREO DE ANDALUCIA.


Juan Manuel Miñarro y José Antonio Navarro Arteaga, dos imagineros sevillanos de consagrada trayectoria, han sido víctimas en las últimas semanas de las patrañas de un falso fraile dominico que contactó telefónicamente con ambos artistas para encargarles la hechura de una dolorosa por la que llegaba a ofrecer un precio desorbitado. En ambos casos, el falso fraile utilizó como carta de presentación una supuesta recomendación directa del cardenal Carlos Amigo en la elección del artista, un señuelo bastante creíble toda vez que el arzobispo emérito de Sevilla ha bendecido numerosas obras de estos imagineros durante su largo pontificado en esta Archidiócesis.

Aunque con ligeras diferencias en el relato de los hechos, los testimonios casi idénticos de Miñarro y de Navarro Arteaga acerca de las mentiras de este usurpador revelan que se trata de la misma persona. A Miñarro se le presentó como fray Juan Gómez de la Rivera, prior general de los dominicos de Tenerife, mientras que a Navarro Arteaga se le identificó como fray Carlos, prior de la congregación dominica de la isla de La Palma.

En las largas conversaciones telefónicas, «de cerca de una hora», que el falso fraile mantuvo con los artistas les expuso el mismo caso: su deseo era encargar la hechura de una dolorosa con vistas a que fuera coronada canónicamente en junio de 2017, toda vez que la que poseía la comunidad en el convento, obra de La Roldana, había sido pasto de las llamas.

Ante la falta de tiempo material que esgrimieron los artistas para aceptar un encargo de nueva factura, el farsante llegó a ofrecer una cantidad fuera de mercado por la nueva dolorosa: hasta 150.000 euros en el caso de Miñarro y 80.000 en el de Navarro Arteaga. Fue ahí donde ambos artistas comenzaron a sospechar. «Me sonó muy raro el tema del dinero. Me ofrecía infinitamente más de lo que yo le había pedido por la virgen, algo que luego solapó diciendo que también tenían intención de encargar una imagen de su Hijo, un Crucificado», relata Navarro Arteaga.

Las versiones de ambos imagineros también coinciden en un punto: las críticas despiadadas y con «palabras gruesas» del supuesto fraile hacia el trabajo de otro imaginero sevillano consagrado.

Aunque con muchas sospechas sobre la verdadera identidad del supuesto fraile, ambos artistas decidieron seguirle el juego y ofrecerle, ante la premura de tiempo, alguna de las imágenes de su producción que todavía no tienen destino. «Está claro que conocía mi obra», dice Arteaga.

Tras una llamada directa al hermano Pablo, el secretario del cardenal Amigo, quien le confirmó que no conocía al tal fraile, Miñarro decidió desenmascarar al farsante y publicar detalladamente el caso en su perfil de Facebook para alertar a otros compañeros del gremio. Ni Miñarro ni Arteaga aciertan a comprender qué interés ha podido mover al falso fraile a cometer esta «gracieta». «Cualquiera puede ser la próxima víctima», dice Miñarro, quien no ha denunciado el caso a la Policía dado su escaso recorrido legal. «El problema es que no hay nada delictivo en todo esto, aunque es verdaderamente reprochable que use el nombre de nuestro cardenal», apunta Arteaga. «Hay mucha gente aburrida y mucho friki que ha desembarcado en el mundo de las cofradías y que tiene esto como diversión».

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