Recordando momentos de la Semana Santa 2016 según...Rebeca Madrid


Cuando pasa cada Semana Santa, el cofrade tiende a seleccionar en su memoria aquellos momentos únicos e irrepetibles que le han emocionado. Es una conjugación de circunstancias que van desde el sonido a la luz, pasando por el momento personal o inesperado, un detalle que ha visto o un recuerdo.

 Este blog quiere destacar la labor de varios fotógrafos que cada Semana Santa en Daimiel, exponen sus fotografías en varias redes sociales y de esta manera poder destacar esos cinco momentos que guardaremos en la mente de esta pasada Semana Santa de 2016, tan llena de detalles que bien se podrían seleccionar un centenar de ellos.

Los cinco momentos de la Semana Santa 2016 según...Rebeca Madrid 
(Fotos y texto Rebeca Madrid)
 La luz, como elemento significativo del principio y el fin de un ciclo. La luz del Domingo de Ramos (sólo comparable a la del Domingo de Resurrección). A pesar de comenzar el día con un cielo cubierto de nubes grises, el sol acabó iluminando con ese brillo tan especial la colorida procesión de La Borriquilla.


La emoción, el sobrecogimiento, los ojos llorosos de imágenes y fieles, los nudos en la garganta, las lágrimas vivas de las vírgenes dolorosas... El rostro del Cautivo de Los Coloraos, con los ojos encharcados, parece que va a romper en llanto en cualquier momento.

 La penitencia, el peso de la cruz, el ruido metálico del arrastrar de las cadenas, el frío y la aspereza del suelo sobre el que caminan los pies descalzos de los más devotos. La búsqueda de la redención, del alivio del peso de los pecados, de sentir la paz y el consuelo de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

 El movimiento, la solemnidad de las carrozas empujadas y el realismo de los pasos en andas.  De especial manera, me sorprende ver acercarse, en la noche del Viernes Santo, a Ntra. Sra. de la Soledad (Corbatos). Acompañada por la cruz, rodeada de flores y velas en la enormidad de su trono, con el dramatismo de los vaivenes del sudario que, en ocasiones, se va enredando en su corona.


El incienso, ese “olor a Semana Santa” tan característico que va impregnando todo a su paso. La fuerza del humo purificador. Los incensarios como bellísimas piezas de orfebrería. La belleza de lo material que se mezcla con la magia de lo etéreo.

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