El almacenaje de los distintos enseres de nuestras cofradías

En esta ocasión nos centraremos en uno de los aspectos de la “conservación preventiva”. El almacenaje de los distintos enseres de nuestras cofradías que conforman su patrimonio.

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Sin siquiera darnos cuenta, tenemos distintas varas de medir en cuanto a cada tipo de pieza: por su material, su antigüedad, su uso, y sobre todo por lo emocional. No le damos la misma importancia a un manto de salida bordado en oro, que a unas potencias de orfebrería. No tratamos con el mismo mimo a nuestra imagen Titular que a las secundarias que completan el misterio que se represente en el paso procesional. Son criterios que no tienen por qué tener lógica, sin embargo están tan arraigados en nosotros que ni nos planteamos si es lo mejor para el patrimonio de la cofradía.

Aunque no sea algo sencillo, debemos preguntarnos si procuramos el mejor almacenaje posible a cada uno de los enseres que custodiamos. Es cierto que es algo que se encuentra condicionado por circunstancias económicas y de espacio, y que no todas las corporaciones tienen las mismas posibilidades. Lo importante es adaptarlo a nuestros medios y poner la mejor intención en su cuidado.

Lo ideal es consultarlo con un profesional de la conservación para que nos indique las pautas a seguir, según si hablamos de bordado, orfebrería, encajes, pintura de caballete, retablo, escultura en madera policromada, documentos… Cada material requiere unas condiciones de conservación diferentes. Y aunque no podamos ofrecer el mejor almacenaje, seguro que podremos mejorar algunas medidas de actuación al respecto; y así conseguir llevar a cabo ese dicho tan conocido que sugiere “es mejor prevenir que curar”.

Por ejemplo, un manto de salida, ¿cómo almacenarlo?. Lo ideal es enrollarlo sobre un cilindro metálico en horizontal que no esté apoyado en ninguna superficie, protegido con guata*1, ventulón*2 y papeles de seda. Solo para hacernos una idea, ya que una hermandad no es un museo, en este vídeo de The Metropolitan Museum of Art de Nueva York, podemos observar cómo está almacenado un tapiz del Renacimiento, cómo se manipula y cómo se prepara para exponerlo. Podemos compararlo, en este caso, fácilmente con un manto procesional, por su fragilidad, materialidad y tamaño. Aunque no significa que nuestros protocolos de actuación deban ser tan complejos, ni que debamos ponernos metas inalcanzables.

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Lo que si debemos tener claro  es que, por insignificante que nos parezca, debemos concienciarnos de que cada obra, cada pieza, forma parte de un legado que hoy está bajo nuestra responsabilidad y que debemos cuidar como lo más preciado. Al igual que anteriormente se hizo, ya que por algo ha llegado hasta nuestros días. Ser conscientes de que todo tiene su valor.

*1.- Guata: Lámina gruesa de algodón cardado, engomada por ambas caras para darle consistencia, que se utiliza para acolchar o rellenar ciertas confecciones.

*2.- Ventulón: Vendaje tubular sin goma. La principal característica de estos vendajes es su fabricación con tejido elástico.

Isabel Santiago. Licenciada en Bellas Artes y Conservación

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