Galerías fotografías y Crónica del Solemne Pontifical y de la Procesión Extraordinaria del Stmo. Cristo de la Misericordia en Valdepeñas

NOTA DE PRENSA ENVIADA POR LA HERMANDAD
Crónica fotográfica de las celebraciones que se realizaron el pasado sábado, 18 de junio en Valdepeñas:
- El Solemne Pontifical, presidido por el Emmo. y Rvdmo. Cardenal y Arzobispo emérito de Sevilla, Mons. D. Carlos Amigo Vallejo; y
- La Procesión Extraordinaria del Stmo. Cristo de la Misericordia por el 300 Aniversario Fundacional.


Crónica del Solemne Pontifical y Procesión Extraordinaria por el 300 Aniversario Fundacional de la Hermandad.
El Emmo. y Rvdmo. Cardenal y Arzobispo emérito de Sevilla, Mons. D. Carlos Amigo Vallejo, ofició el Solemne Pontifical con motivo del 300 Aniversario Fundacional de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Misericordia y María Stma. de la Palma, Reina de los Mártires.
Fue una jornada emotiva e inolvidable para la historia de la Hermandad. Desde primeras horas de la mañana del sábado 18 de junio, se estuvo preparando el recinto que albergaría el Solemne Pontifical del 300 Aniversario Fundacional, en los exteriores de la antigua Iglesia del Stmo. Cristo (en las confluencias de las calles Cristo, Manuel León, Acera del Cristo y Paquita Baeza), preparado para acoger a 1.200 personas sentadas, pero que se quedó pequeño para llegar a reunir a cerca de 1.500 fieles que quisieron estar presentes durante esta celebración tan especial, muchos de ellos de la propia Parroquia del Stmo. Cristo y que quisieron arropar y acompañar a su Hermandad en este día tan importante.
A las 18:15 h. de la tarde, se daba la bienvenida a Mons. D. Carlos Amigo, quien llegaba hasta la Puerta Santa de la Iglesia Parroquial del Stmo. Cristo de la Misericordia. En el dintel de la misma era recibido por el Párroco, la Junta de Gobierno de la Hermandad y un nutrido número de hermanos. Se daba inicio al rito de entrada: una pequeña imagen de Cristo en la Cruz, que portaba el Párroco y Consiliario de la Hermandad D. Emilio J. Montes Romero, se le ofreció a besar a Mons. D. Carlos Amigo. Junto a la Cruz, el agua bendita para realizar el rito de entrada del Cardenal al templo parroquial. 
Una vez dentro, el Cardenal junto al Párroco y al Hermano Mayor, José Ramón Yébenes Canuto, se dirigieron al Altar donde se realizó una breve oración ante el Santísimo Sacramento, así como ante la imagen de María Stma. de la Palma, Reina de los Mártires, titular de la Hermandad. Allí esperaban el resto de sacerdotes de la ciudad, y de otras localidades vecinas, que también estuvieron presentes para recibir a Mons. Amigo.
Tras esta breve oración, una comitiva abierta por el Cardenal, el Párroco y el Hermano Mayor, seguida por todos los hermanos de la Hermandad, se dirigieron desde la Puerta Santa hasta la antigua Iglesia del Stmo. Cristo por los exteriores del templo, atravesando el recinto que albergaría el Solemne Pontifical. Allí, Mons. Amigo fue recibido con efusivos aplausos por parte de los numerosos fieles que ya se encontraban presentes. Entre ellos, Mons. Amigo quiso saludar a los miembros de las Hermandades y Cofradías de Valdepeñas, que habían sido invitadas por la Hermandad a esta celebración, con las que mantuvo una distendida conversación durante unos instantes.
Al llegar a la antigua Iglesia del Stmo. Cristo de la Misericordia, se abrieron las puertas del templo pudiendo contemplarse la imagen del Stmo. Cristo de la Misericordia sobre su paso procesional. El Cardenal se dirigió ante la imagen del Señor y realizó una oración ante esta bendita imagen del Stmo. Cristo de la Misericordia. Allí, Mons. Amigo se interesó por la ejecución final del proyecto del paso del Señor que sería posteriormente bendecido por él, tras varios años de trabajo en el mismo.
A continuación, Mons. Amigo se retiró, junto con el resto de sacerdotes, a la Sacristía de la Parroquia para comenzar a preparar la celebración.
Era el momento de proceder al Traslado del Stmo. Cristo de la Misericordia al Altar del Pontifical. A las 18:40 h. de la tarde se abrían las puertas del antiguo templo del Stmo. Cristo del a Misericordia para que la Cruz de Guía de la Hermandad iniciara el trayecto hasta el Altar del Pontifical.
La Cofradía se dispuso en su modo acostumbrado, formándose los hermanos en diferentes tramos y portando cirios color tiniebla para anunciar la llegada del Señor. El cuerpo de monaguillos de la Hermandad, junto con el cuerpo de acólitos turiferarios y ceroferarios, precedían al paso del Stmo. Cristo de la Misericordia que precisó de las habituales maniobras para realizar la salida a la calle.
Cruzaba la cruz del Señor el dintel de la antigua capilla de San Andrés, donde naciera la Hermandad hace ahora 300 años, cuando el silencio inundó el ambiente, volviéndose por momentos sobrecogedor. Los rayos de sol oblicuos de la tarde comenzaron a iluminar el paso y la imagen del Señor. De fondo musical dos temas cumbres de la música sacra fueron interpretados magníficamente por el Coro Dulcimer: “Oh Rostro Lacerado” y “O Bone Jesu”; mientras el Señor caminaba hasta el Altar del Pontifical.
Minutos después de las siete de la tarde daba comienzo el Solemne Pontifical que se inició con la Procesión de entrada desde la Sacristía de la Iglesia del Stmo. Cristo de la Misericordia. Un decena de sacerdotes precedían al Cardenal quien incensó el Altar y la imagen del Stmo. Cristo de la Misericordia antes de dirigirse a los fieles e iniciar esta celebración por el 300 aniversario fundacional.
La celebración tuvo un carácter muy solemne. En ella participaron hasta una treintena de hermanos durante la liturgia de la Palabra, el ofertorio y el reparto de la comunión (acompañando a los sacerdotes) en los distintos puntos del recinto del Pontifical. El Evangelio fue leído por el Párroco y Consiliario de la Hermandad, D. Emilio J. Montes Romero. A destacar la homilía del Cardenal que tuvo gran intensidad emocional, una especial cercanía con los fieles y una profundidad teológica con la que transmitió el mensaje esencial de la Misericordia y de la vida de una Hermandad. Afirmó que una persona para ser persona tiene que tener tres pilares: la fe, la familia y el pueblo. La fe nos da el sentido de la transcendencia y que esta vida es el inicio del Reino de Dios eterno. La familia nos da un amor incondicional a pesar de nuestras miserias. Y el pueblo nos da unas tradiciones y nos proporciona unas vivencias que nos introduce en la historia de compromiso y servicio a un proyecto común, forjando en la persona una cultura común en la que vive.
Dado el alto número de fieles que se congregaron en el Pontifical, un total de 11 sacerdotes impartieron la comunión en distintos puntos del recinto del Pontifical que fueron señalizados por cruces portadas por hermanos de la Hermandad.
En la parte final de la celebración, se procedió a la Bendición del paso del Stmo. Cristo de la Misericordia, tras ocho años de trabajos en el proyecto de restauración, reestructuración y enriquecimiento del mismo, llevado a cabo por el tallista cordobés, D.  José Carlos Rubio Valverde. Mons. Amigo destacó que este paso del Señor es obra del amor y el esfuerzo de los fieles que han hecho posible, con su trabajo y su generosidad, la realización del mismo.
Finalmente, el Cardenal inició la Oración del Año Jubilar que se ha rezado todos los días jubilares durante el Año Santo, procedió a dar la bendición final a los fieles y entonó el Salve Regina a la Stma. Virgen.
Antes de despedirse, quiso agradecer a la Hermandad y a la Parroquia la gran acogida dispensada y deseó que pueda celebrarse, dentro de cien años, el cuarto centenario de la Hermandad en un camino que se iniciaba desde ese momento.

Tras sus palabras, se inició una larga y sincera ovación de todos los fieles presentes como muestra de gratitud por la amabilidad, cercanía y disposición mostrada por el Cardenal y su secretario D. Pablo. Mons. Amigo recorrió el camino hasta la Sacristía de la Iglesia recogiendo las muestras de cariño de los fieles en medio de un aplauso ininterrumpido hasta que se introdujo en el templo parroquial.
Tras unos minutos de receso, y mientras se comenzaba a organizar la Procesión Extraordinaria del Stmo. Cristo de la Misericordia, las autoridades municipales presentes fueron recibidas por el Cardenal en la Sacristía de la Parroquia, así como otros invitados de la Hermandad que quisieron mostrar sus muestras de afecto al Cardenal.
A las 21:10 h. de la tarde-noche, 40 minutos después del horario previsto inicialmente, se daba comienzo a la Procesión Extraordinaria del Stmo. Cristo de la Misericordia con motivo del 300 Aniversario Fundacional.
El cortejo se iniciaba con la Cruz de Guía de la Hermandad, seguido de las distintas Hermandades invitadas. El tramo de hermanos fue abierto por el Estandarte de Cristo tras el cual se formaron los distintos tramos de la Cofradía, seguido del Libro de Reglas y el Estandarte Corporativo. La presidencia fue ocupada por los miembros de la Junta de Gobierno y por los antiguos Hermanos Mayores de la Hermandad que quisieron estar presentes.
El paso del Señor de la Misericordia, con un exorno floral especial para esta ocasión (formado por yedra, rosas rojas y moradas, gerbera roja, astromenia, iris y orquídeas), comenzaba a caminar a los sones de la Agrupación Musical “Nuestro Padre Jesús de la Salud” (“Los Gitanos”) de Sevilla que despertaron una expectación inusitada por su presencia en la ciudad. 
Durante las primeras calles del recorrido, repleto de fieles, el Cardenal quiso acompañar a la Hermandad en su Procesión Extraordinaria, recorriendo las calles Cristo, Manuel León y Bernardo de Balbuena. 
En la esquina con la C/ Sor Cándida, el Cardenal realizó la levantá del paso del Stmo. Cristo de la Misericordia y se despidió de los fieles para retirarse a descansar. Durante este trayecto, el Cardenal portó la vara dorada de Hermano Mayor, como máxima representación de la Hermandad, en una imagen que será imborrable para muchos de los allí presentes, ya que Mons. Amigo se iba acercando a los fieles enfermos e impedidos para impartirles su bendición.
La Procesión continuó por Juan Alcaide para llegar a la Plazoleta Balbuena donde esperaba una cantidad de público inusitada, junto a otra importante concentración de espectadores que acompañaban el caminar del Señor. La Agrup. Musical de “Los Gitanos” de Sevilla desplegaba toda su calidad musical encadenando varias de sus marchas propias, como “Andando y con sentimiento”, “Costaleros Gitanos”, “Mi Cristo de bronce”, etc.
Tras este trayecto de la Procesión Extraordinaria se le daba la oportunidad a todos los antiguos costaleros de la Hermandad, que han pertenecido a las cuadrillas en algún momento, de poder formar parte de la cuadrilla que llevaba sobre sus pies al Señor. Esta invitación de la Hermandad fue atendida por algunos de estos antiguos costaleros, algunos de los cuales con 60 años de edad, que quisieron ser partícipe de este día especial para todos aquellos devotos y fieles del Stmo. Cristo de la Misericordia. Tras algunas chicotás emotivas con sones clásicos como “La Saeta”, la Procesión se adentró en la C/ Cárcel Vieja, verdadero punto álgido para la Cofradía en una calle que ya forma parte de la idiosincrasia de la Hermandad. “Gitano de Sevilla”, “Mi ángel de la Madrugá”, además de “Y se fue al cielo”, fueron las marchas interpretadas en este punto del recorrido donde el Stmo. Cristo caminaba acompañado de cientos de fieles.
Se llegó a la Plaza de España a las 23:15 h., una hora más tarde de lo previsto, en un retraso acumulado que se mantuvo ya durante toda la Procesión, para adentrarse en la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, donde la Hermandad quería rendir visita a la Patrona de la ciudad, la Stma. Virgen de Consolación. Allí la Hermandad de la Patrona, junto con el Párroco de la Asunción, D. Enrique Galán Ruedas, esperaron el cortejo exclusivamente formado por hermanos que se introdujo en el templo asuncionista hasta que el Stmo. Cristo de la Misericordia hizo su entrada a los sones de “Ave María”. La Hermandad de la Virgen de Consolación quiso entregar un ramo de rosas rojas al Señor que, desde ese momento, llevó en el calvario del paso.
Muy especial fue también la salida del paso de la Asunción camino de la capilla de Ntra. Sra. de los Dolores de las Madres Salesianas donde la comunidad religiosa y educativa salesiana de la ciudad esperaba la llegada del Señor, como hacen cada noche de Jueves Santo, para rezar ante la imagen del crucificado de la Misericordia. El paso giró sobre su eje para que las hermanas salesianas pudieran dirigir su oración.
Dado el retraso acumulado, la Cofradía aceleró su ritmo de paso camino de otro de los puntos álgidos de la jornada: los Jardines del Convento. Para ello, el cortejo se condujo por Real, Plaza España, Virgen, Bataneros y Paseo Luis Palacios para llegar a este bello y recogido lugar de la ciudad. Dada la dificultad de acceso a estos Jardines del Convento, la cuadrilla de hermanos costaleros tuvo que realizar un esfuerzo extra para salvar los escalones, la puerta de los Jardines y la propia vegetación en unas chicotás  complicadas en la que la Agrupación Musical “Los Gitanos” de Sevilla quiso despedirse interpretando hasta un total de siete marchas casi ininterrumpidas. 
En estos Jardines del Convento confluyen dos casas religiosas a las que la Hermandad quiso rendir visita en un día tan especial: las Madres Agustinas en el Monasterio de San Diego con los sones de “Ave María” y los Padres Trinitarios en el Convento de la Stma. Trinidad, con “La Saeta”. Emotivos fueron ambos saludos, donde ambas comunidades religiosas y educativas quisieron esperar la llegada del Señor, pasadas la una y cuarto de la madrugada.
Quiso tener la Comunidad de Padres Trinitarios y la Archicofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno Rescatado y Ntra. Sra. del Mayor Dolor en su Soledad un gran detalle con la Hermandad, entregando una placa conmemorativa del paso de la Cofradía por este enclave de la ciudad en la Procesión Extraordinaria del 300 Aniversario Fundacional. El Hermano Mayor de la Archicofradía fue quien tocó el martillo del paso en una levantá que dio paso a la última chicotá en la que la A.M. “Los Gitanos” de Sevilla interpretó sus sones y tras la cual concluía su acompañamiento musical, siendo despedido por una gran ovación por parte de todo el público presente.
Este cambio de banda previsto por la Hermandad para dar la posibilidad de tener un acompañamiento musical especial y extraordinario para esta ocasión y, además, premiar a la Banda de CC. y TT. habitual de la Cofradía en su Salida de Reglas del último domingo de agosto, hizo posible contar también con el acompañamiento musical de la Banda de CC. y TT. “Stmo. Cristo de la Columna” (“Los Coloraos”) de Daimiel, en el recorrido de regreso de la Cofradía hasta su templo parroquial. En este punto finalizaba el recorrido oficial y el acompañamiento de las Hermandades invitadas, dejando únicamente el cortejo formado por hermanos. 
Y así se daba inicio a esta segunda parte de la Procesión Extraordinaria, con una complicada salida de los Jardines del Convento, por el desnivel de los escalones del mismo, pero que permitió ver una imagen histórica, el tránsito del Stmo. Cristo de la Misericordia por estos Jardines, como ya hiciese María Stma. de la Palma, Reina de los Mártires, el pasado 11 de octubre de 2015, en su Procesión Triunfal Extraordinaria por su Coronación Litúrgica.
Fue momento también para mostrar la vinculación de la cuadrilla de hermanos costaleros de la Hermandad con el resto de cuadrillas de hermanos costaleros y hombres y mujeres de trono de Hermandades de la ciudad. Por este motivo, fueron invitados los capataces y mayordomos de las diferentes Hermandades de la ciudad, invitación que fue acogida por el capataz de la Esperanza Macarena (Antonio Sierra), el mayordomo de Ntro. Padre Jesús Nazareno Rescatado (Javier Muñoz) y la mayordoma de Ntra. Sra. del Mayor Dolor en su Soledad (Toñi Jiménez), quienes tuvieron la ocasión de mandar algunas de las chicotás del paso en este punto del recorrido.
Dadas las horas de la madrugada que se iban alcanzado, el acompañamiento de público fue menguando progresivamente con el discurrir de las horas, pero sin dejar de acompañar al Stmo. Cristo de la Misericordia numerosos fieles que arropaban el paso del Señor en su caminar. Se vivieron momentos muy íntimos, reservados para aquellos que no dejaron solo al Señor en ningún momento.
El tránsito por la calle Cristo, donde hace algunos meses fue inaugurado el azulejo conmemorativo del 300 Aniversario Fundacional, la subida de Cárcel Vieja, el paso de nuevo por Plazoleta Balbuena y Juan Alcaide, fueron subieron las emociones de los hermanos presentes ante una Banda de CC. y TT. “Los Coloraos” de Daimiel que interpretaba un repertorio selecto de marchas, la mayoría de ellas de su propio repertorio como: “La Crucifixión”, “La Sentencia”, “Et Mortuus est”, etc. y que atronaba en la estrechez de las calles del centro y en medio del silencio propio de la madrugada.
Cerca de las 3 de la mañana, llegaba el cortejo a la Casa Hermandad donde los hermanos recibieron al Señor con una gran petalada y con una decoración especial de la C/ Sor Cándida, con pendones con el escudo de la Hermandad y la inscripción “JHS” (Jesús, Hombre y Salvador). Eran las últimas calles de un recorrido que continuaba por Capitán Fillol, Dolores y Balbuena para llegar de nuevo a la calle Manuel León, la última calle.
Se sentía con intensidad el fresco de esta noche primaveral, cuando las calles que confluyen con el antiguo templo del Stmo. Cristo de la Misericordia quedaron totalmente a oscuras. Era el contexto y el decorado habitual de cada madrugá de Viernes Santo, cuando el Señor ya viene de vuelta a su casa tras realizar la Estación de Penitencia. La luz de los cirios de los hermanos iluminaban levemente, con resplandor dorado, las fachadas de las casas completamente engalanadas para la ocasión. El silencio era patente, sólo roto por el potente sonido de la Banda de CC. y TT. “Los Coloraos” de Daimiel que inundaban de sones cofrades la madrugá de este sábado primaveral en el barrio del Cristo en una estampa atípica, donde se podía contemplar al Señor volviendo en medio de la oscuridad con el sonido de “La Crucifixión”.
Las puertas del antiguo se abrían para dar abrigo a su Cofradía que había salido nueve horas antes para celebrar su 300 Aniversario Fundacional y volvía, ya de recogida, arropando al Señor de la Misericordia. La marcha real daba por finalizada esta Procesión Extraordinaria en el momento que el Señor se adentraba en el templo, siendo cerca de las cuatro de la madrugada, y comenzaba la Oración final e íntima de los hermanos para agradecer a Dios los dones recibidos y las gracias dispensadas. Quiso la Hermandad que fuese su Párroco y Consiliario, D. Emilio J. Montes Romero, quien hiciese la última levantá del paso `para colocarlo en su lugar habitual y dar por finalizada la celebración extraordinaria por el 300 Aniversario Fundacional.
                                                     
FOTOGRAFÍAS: Antonio López y Eloy Galán.

Valdepeñas, 18 de junio del Año del Señor 2016

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