A esos hermanos que no se ponen la túnica
























Ustedes están acostumbrados, igual que yo, a ver junto a todas las cofradías que salen cada año a la calle, en sus anuales desfiles procesionales, a cofrades que en su día lo fueron todo en su hermandad, -muchos de ellos miembros de junta- y ahora prefieren no vestir la túnica el día de la salida, saliendo como acompañante de acera, especie desgraciadamente no en extinción, sino más bien todo lo contrario.

Una circunstancia que a veces puede derivar de algún problema de salud generalmente vinculado a la edad, pero que en muchas otras ocasiones nos habla de desavenencias con las actuales coyunturas de la hermandad, o de recientes enfados con los miembros actuales de la junta de gobierno, o de cualquier otro asunto similar, causante de 'rebote'.

Y en todos estos casos, especialmente en aquellos en los que además se conoce el uso de túnica en alguna otra corporación, subyace por encima de todo una sensación de mentira de las gordas, que dificilmente se nos nubla a pesar de lo que nos puedan llegar a contar. En su día se nos habló de unidad, de devoción, de todos trabajando 'como una piña'.. pero andando el tiempo, las palabras volaron con el viento, y los antifaces dejaron de tapar los rostros, olvidándose de aquellos antiguos mensajes de otra época.

Una decisión absolutamente personal -faltaría más- que no esconde que algo se está haciendo mal en las cofradías, si estas no son capaces de enamorar ni siquiera a quienes algún día le dieron forma y hasta lustre.

Un antiguo nazareno.. un antiguo hermano vestido de traje junto a los pasos, en vez de revestido de túnica junto a sus titulares, es una puñalada a la historia de nuestra Semana Santa, y una falta de respeto a la tradición a la que continuamente aludimos como símbolo de grandeza.

O eso, o
es que realmente esto es menos grande de lo que pensamos..

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