Antonio Bernal Redondo nace en la calle Postrera del castizo barrio de San Basilio (Córdoba) el día 13 de febrero de 1957. Su infancia se desarrolla en el mismo barrio. Más tarde el hogar familiar se traslada al Campo de la verdad realizando sus estudios primarios en el Colegio de la Inmaculada de la céntrica Plaza de la Compañía. La necesidad de traslado hará que, con sus ocho años, pierda más de un autobús embelezado en el estudio de los Hnos. Navarro de la cercana Cuesta de Lujan.
Estudia Artes y Oficios y visita el estudio de su profesor Amadeo Ruiz Olmos, pero el escaso apoyo familiar ante la profesión de escultor-imaginero le lleva a orientar su futuro profesional lejos del arte, trabajando como delineante para el Ministerio durante diez años y para la Empresa de Aguas de Córdoba durante otros siete años. Sin embargo, no abandona por completo su afición. Compagina su trabajo con la realización de múltiples cursos y estudios para conocer y perfeccionar diferentes técnicas, consiguiendo mostrar sus pinturas en pequeñas exposiciones de nuestra ciudad y realizando bustos, retratos, etc.. por encargo.
Con treinta años, casado ya, decide dar un vuelco a su vida profesional dedicándose por entero a la escultura y, junto a su amigo Francisco Romero Zafra, presenta en una exposición en la Diputación, organizada por la Hermandad de la Merced, unos bustos de la Virgen y San Juan y unas cabezas de angelitos.
De esta exposición sale el primer encargo para la talla en madera de un Nazareno para la localidad de Adamuz. La imagen la realiza en la finca "San José", en el polígono de las Quemadas, cedida por su familia política que él mismo acondiciona como taller.
Tras un año allí, comienza su etapa escultórica compartiendo con Francisco Romero el taller instalado en la calle Obispo Fitero. El aprendizaje autodidacta y las ganas de conocer cuanto puedan del mundo de la imaginería les hace visitar el taller del sevillano Francisco Berlanga.
Tras su primera obra, los encargos se suceden a la vez que imparte clase de diseño en un centro de moda. Poco tiempo después, trasladan el taller a la calle Ramírez de las Casas Deza. Las obras se suceden y, poco a poco, su obra se afianza ascendiendo el número de contratos y de destinos: Córdoba y provincia, Málaga, Jaén, Cuenca, Islas Canarias, Venezuela, etc.
En el año 2001, Antonio Bernal y Francisco Romero deciden separarse e iniciar una nueva y necesaria etapa, estableciéndose en la calle Teniente Albornoz el primero y en la Plaza de San Agustín el segundo. En la actualidad dispone de un magnífico taller situado en la Plaza de las Doblas.