Me pareció muy gracioso y decidí colgarlo para que todos lo leais: yo al menos me siento identificado...
Adiós, "miarma"
Cuando yo veo tu trasera,
carroza de Baltasar,
me entra una alegría en el cuerpo
que hasta me pongo a saltar
eructando polvorones
y copitas de champán
con sabor a gamba blanca,
jamón, y “canne mechá”,
que me tienen la barriga
cual camión de Lipasam.
Cuando yo veo que te alejas
ya se me empieza a olvidar
el cabrón de los petardos
y la malage “tajá”
que más de algún caricato
ya va empezando a soltar.
Y el gordiflón feo y rojo
con su “jo, jo” y el “tam tam”
que con una campanita
mi vecina fue a colgar
del balcón como un chorizo,
pero sin pringue ni “ná”,
rodeado de bombillas
destellando sin parar
que parezco una gallina
ponedora en el sofá.
Dándole gracias al cielo,
también me empiezo a olvidar
del chorro de mensajitos
llenos de “jilipoyás”
que en el teléfono móvil
me empezaron a llegar
antes que me diera tiempo
de poderlo “de apagá”.
Así que ya te lo he dicho,
carroza de Baltasar,
que te vayas con tus mulas
para Oriente, sin parar,
y me dejes tranquilito
con mi cajita de Almax
recuperando el sentido
para escucharla llegar,
con sus torrijas meladas
y perfume de azahar,
soñando un sol abrileño
en una “rampla incliná”
por donde a lomos de un burro
entre música “emplumá”
nos baja el que de la Gloria
las puertas nos abrirá…
Que ese sí que es un Rey Mago;
y no tú, “reibartasá”.
Adiós, "miarma"
Cuando yo veo tu trasera,
carroza de Baltasar,
me entra una alegría en el cuerpo
que hasta me pongo a saltar
eructando polvorones
y copitas de champán
con sabor a gamba blanca,
jamón, y “canne mechá”,
que me tienen la barriga
cual camión de Lipasam.
Cuando yo veo que te alejas
ya se me empieza a olvidar
el cabrón de los petardos
y la malage “tajá”
que más de algún caricato
ya va empezando a soltar.
Y el gordiflón feo y rojo
con su “jo, jo” y el “tam tam”
que con una campanita
mi vecina fue a colgar
del balcón como un chorizo,
pero sin pringue ni “ná”,
rodeado de bombillas
destellando sin parar
que parezco una gallina
ponedora en el sofá.
Dándole gracias al cielo,
también me empiezo a olvidar
del chorro de mensajitos
llenos de “jilipoyás”
que en el teléfono móvil
me empezaron a llegar
antes que me diera tiempo
de poderlo “de apagá”.
Así que ya te lo he dicho,
carroza de Baltasar,
que te vayas con tus mulas
para Oriente, sin parar,
y me dejes tranquilito
con mi cajita de Almax
recuperando el sentido
para escucharla llegar,
con sus torrijas meladas
y perfume de azahar,
soñando un sol abrileño
en una “rampla incliná”
por donde a lomos de un burro
entre música “emplumá”
nos baja el que de la Gloria
las puertas nos abrirá…
Que ese sí que es un Rey Mago;
y no tú, “reibartasá”.
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