Y tú, ¿por qué eres cofrade?

Foto: Rebeca Madrid
¿Alguna vez te has parado a pensar en los motivos por los que eres cofrade? No sé si recuerdas ese primer impulso o corazonada que te llevó a la sede de tu hermandad para solicitar formar parte de ella. Sirva este artículo para que todos puedan reflexionar sobre ello, recuperar quizás una ilusión que se va perdiendo, o no; pero sobre todo volver a ese origen.

Entre estas razones está la tradición familiar, digamos que casi es hereditario. Nada más nacer y recibir el bautismo tienen la medalla colgada de su cuello. Y son varias las generaciones de su familia que han formado parte de la historia de la hermandad.

Otro momento clave donde se despierta el interés de ser cofrade es en la infancia, sin ningún tipo de precedente familiar previo. Un día, desde la acera, viendo pasar una procesión y desde su mirada inocente, decide que quiere vivir la procesión desde dentro, como hacen otros niños que ve pasar vestidos con el hábito y que son de su edad.

En la adolescencia, donde la inquietud reina sobre muchas otras cosas, algunos se decantan por vivir la esencia de las cofradías. Cuando de tu grupo de amigos eres el que mayor interés tiene en ver una procesión, el paso a salir en ellas está cerca. En este sentido, los grupos jóvenes son un reclamo para vivir y participar en una hermandad de una manera más activa.

Se ponen ejemplos en etapas de la vida, pero no es una decisión que tenga una edad determinada, y en cada hermandad se producen altas de recién nacidos o de personas mayores que, finalmente, deciden dar ese paso sea por devoción o por una promesa. En un momento determinado se despierta ese interés en tomar otro rol y dejar de verlo desde la acera para caminar detrás de su imagen. Por las imágenes están presentes en la vida de muchas personas, sean cofrades o no.

También es bueno reflexionar sobre cómo te imaginabas que sería ser cofrade de una hermandad y lo que realmente ha sido. Tal vez se cumplan las expectativas, o se mejoren, o sea todo lo contrario… Cada uno tendrá su propia opinión, pero siempre es bueno analizarlo para intentar mejorar su visión y quedarse con lo bueno por encima de todo lo demás, en aquello que le llevó a dar ese paso. Intenta no perder la esencia y volver a sentir esa primera corazonada.

Y tú, ¿por qué eres cofrade?

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