Reflexión




¿Por qué te hiciste hermano?

Esta, a priori, inocente pregunta, que cualquier amigo o conocido nos ha hecho alguna vez, o que hayamos realizado nosotros, quizás no tenga siempre una sencilla respuesta.

Sin duda, en la mayoría de las ocasiones, la respuesta a bote pronto será la vinculación familiar. Hecho hermano/a al poco de nacer, ya desde la pequeña edad nos llevan a los cultos internos y externos de la Hermandad, su desfile procesional, los abuelos, las estampas en casa… asimilamos como nuestro lo vivido.

También estaría la respuesta basada en el lugar de residencia, cercanía al templo desde el domicilio, amigos que salen en esa Hermandad.

En ambos casos, de una forma u otra se “vive” la Hermandad. Pero, ¿cómo explicamos los casos de personas que se hacen hermanos de una corporación sin existir vinculación previa alguna?. ¿Por qué se quiere pertenecer a “algo” que no se ha conocido antes?. ¿Qué se busca en ese desconocido lugar? Posiblemente tendrán cabida todo tipo de motivaciones como respuestas a estas interrogantes, pero me llama la atención que cuando encuentro algún caso de estos y realizo la pregunta que da título a este artículo, las palabras “fe” y “devoción” salen rápidamente a colación en la conversación.

¿Se puede tener devoción sin tener fe? Casuística de personajes y conocidos, quizás, no faltarían para documentar esta interrogación. Pero reflexionemos sobre esa pertenencia a una determinada Hermandad. Y una premisa es importante al abordar la cuestión. Hemos de ser conscientes de vivimos en una sociedad en la que la religión ya no se impone, se propone. La enseñanza religiosa ya no es obligatoria. Nos encontramos con niños que desconocen lo más básico de nuestra fe, pero son nazarenos que realizan una Estación de Penitencia. ¿Contradicción?. Quizás algunos ven aquí el aspecto cultural, a veces tan manido como justificación de tantas cosas…

Habría que recordar que las Hermandades, y sus cofradías, no se crearon para sacar pasos dentro de un cortejo barroco, esto debería ser la culminación, pero no nuestro fin principal. Son entidades donde personas de toda clase y posición se vinculan, confraternizan. Pero si ese hermano sólo va a realizar su Estación de Penitencia o desfile procesional, no convive en el día a día de la Hermandad, se incumple este primordial fin de las Hermandades?.

Lanzo al aire todas estas interrogantes para que entre todos reflexionemos durante estos días sobre estas interesantes cuestiones.

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.Gracias por su visita. SMCE