Comunicado del arzobispado de Toledo sobre una Hermandad de la diócesis

Felicito al arzobispado por aclarar una situación que estaba en comentarios encontrados en la diócesis. Las Cofradías no tienen el menor sentido desgajadas de la autoridad diocesana. Y ese principio tiene que hacerse valer en todo momento. Aunque pudiera ser que en alguno la decisión de la autoridad hasta pudiera no ser acertada. Caben por supuesto contra ella los recursos canónicos que procedan e incluso el comentario en los medios. Pero estos últimos con alguna restricción. Y la fundamental es que los cargos electos no pueden enfrentarse a su obispo. Y la cofradía o hermandad como tal tampoco. Ya el cesado, y en esa condición, podrá decir lo que le dé la gana pero como cosa personal y sin involucrar en ello a la institución....
El mundo cofrade, lo he dicho numerosas veces, es un campo feraz para la Iglesia. Mucho tiempo preterido y despreciado. Eso gracias a Dios se superó y la mayor parte de las cofradías y hermandades, su inmensa mayoría, son instrumentos excelentes de evangelización. Por supuesto que siempre mejorables. Por tanto son muy de lamentar episodios de enfrentamientos con la autoridad eclesial que nunca llevan a buen puerto. Ni a los enfrentados ni a la cofradía. Los obispos y los párrocos pasan y las cofradías, salvo que quieran suicidarse, permanecen. Cabe que años después se rectifique una decisión que no haya sido acertada, no hay más que ver el cambio de la Iglesia sobre el mundo cofrade hoy realidad vivísima en muchos lugares y hace no tantos años una reliquia inútil para no pocos obispos. Pero eso se salvó con ejemplar paciencia cofrade.
Fuera de la Iglesia esas instituciones, de siglos en no pocos casos, no tienen el menor sentido. Y no pueden existir. Se podrán convertir en una asociación de vecinos aunque sin el menor futuro. Allá ellos si deciden emprender ese camino con el abismo a cortísimo plazo.
Tiendo a pensar que el arzobispo tomó la decisión que correspondía. Y si se hubiese equivocado ya el tiempo volverá las aguas a su cauce. Hay casos en ese mundo, no digo que sea el toledano porque desconozco los detalles, verdaderamente impresentables. Aunque sean pocos gracias a Dios. Se van corrigiendo por obra de los obispos. A los que no se les puede culpar de la corrección sino en todo caso de haberla demorado.
Todas estas actuaciones episcopales me alegran muchísimo, incluso si alguna, las menos, no fuera acertada, porque están marcando un camino a ese mundo eclesial que me parece importantísimo. Que harán que algunos, escarmentados en cabeza ajena, no se embarquen en lo imposible y además absurdo. Las cofradías, muchas ya son ejemplo, tienen ante ellas un espléndido hoy y mañana. Con el obispo y en la Iglesia. Sus cuadros directivos, ya un simple cofrade de cuya conducta y afiliación cofrade nadie sabe nada es otra cosa, tienen que ser ejemplares eclesialmente. En su obrar católico y en el acatamiento a la autoridad y sobre todo a la fe y a la moral de la Iglesia.
No entro, lo desconozco, en lo que ocurrió en esa hermandad toledana. El arzobispo ha actuado y él es la autoridad. Bueno será también que otras, si tuvieran veleidades de fronda, se pongan a remojar. Porque parece que por fin los obispos se toman en serio el mundo cofrade.
Fuente: http://infovaticana.com/

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