
Acabas de irte, y ya se te extraña.
No por repetirse la historia acierta a comprender la conciencia aquello que pasó por delante del sinfín de miradas, y que ahora no habita más que en lo recóndito de cada interior. Diciendo adiós los fulgores mediante los cuales la barroca imperfección de los mil y un rasgos sesgó a las nubes, la contradictoria percepción del recuerdo toma de nuevo el pulso sobre una realidad que exhibe deseos a base de instrumentos que traspasan la empalizada cerco de la visceral Semana.
Acabas de irte dejando atrás las decepciones que hoy encuentran refugio en el regazo de la Palabra, habiendo consumado el ciclo que brotara de pequeñas manos por medio de las cuales descubriera el camino del Señor en su Entrada Triunfal, en una Semana Santa atípica. Semilla que ya busca raíces en el delicado huerto que nuestro pueblo reserva al anhelo, a la espera de que el futuro depare provechosas tardes de sol.
Acabas de irte, y ya se te espera…
Texto: J.A.M.P.
Foto: S.M.C.E.
Foto: S.M.C.E.