Sevilla: Asenjo podrá suspender procesiones e impondrá la aportación de las cofradías



El prelado hispalense aprueba unas nuevasNormas Diocesanas que apuntalan la condición de asociaciones públicas que ya decretara elcardenal Amigo en 1997.
Poco tiempo después de su aterrizaje en Sevilla, Asenjo fue contundente. El arzobispo no tuvo reparos en señalar la “falta de eclesialidad” de las hermandades sevillanas aunque, poco a poco, se haya ganado la confianza y la colaboración de la mayoría de los cofrades. Tras más de un lustro después de aquella sutil apreciación, el pastor de la Iglesia de Sevilla ha determinado necesario renovar las Normas Diocesanas, “a la luz de la experiencia de los últimos años”, tal como ha señalado en el decreto de aprobación. Un articulado que apuntala el texto anterior, promulgado por Carlos Amigo en 1997, y que refuerza la condición de asociaciones públicas de la Iglesia que fue metido con calzador por el cardenal mientrasdistraía al gran público con la plena incorporación de las mujeres. Aquella reforma le costó al franciscano un pleito interpuesto por la Hermandad del Gran Poder que terminó zanjado en Roma: lo que determine el Ordinario del lugar. Aquella noticia la firmóFernando Carrasco.
Ahora Asenjo se ha propuesto cerrar los resquicios que quedaron en aquel texto aunque para ello haya esquilmado hasta el extremo la independencia de las hermandades. Desde el proceso para la aprobación de nuevas hermandades hasta la libertad para tomar decisiones. Y aunque ha usado para ello la misma estrategia que su antecesor, con normas que desvían la atención, los acentos de este nuevo texto están sobre la profunda subordinación de las hermandades al dictado de la autoridad eclesiástica. Para el desarrollo de este nuevo artículo, monseñor Asenjo ha afirmado en el decreto de aprobación que se trata de una actualización del articulado anterior que, por novedad o por complejidad, no estaba plenamente desarrollado.
Si bien el texto promulgado por Carlos Amigo mantenía algún respeto por la idiosincrasia de las hermandades sevillanas, aceptando espacios de tradición secular, el arzobispo reinante no ha tenido empacho en aplicar a rajatabla el Código de Derecho Canónico para elaborar un texto de mayor riqueza jurídica que zanja las diatribas que hasta el momento han supuesto para la curia más problemas que un aporte espiritual. De momento, ningún hermano mayor se ha posicionado con respecto a las nuevas normas y es probable que sean cautelosos a la hora de hacerlo por miedo a ser señalados. Es en estos momentos cuando se echa de menos a hermanos mayores honestamente leales e implacablemente libres.
Asociaciones públicas de la Iglesia
Desde el primer artículo del texto se deja claro y sin lugar a discusión. Las hermandades son mías. Probablemente, el articulado rotulado como “Condiciones para la erección canónica de la hermandad y cofradía” sea el que más énfasis dé a esta idea. Los artículos comprendidos entre el diez y el catorce, ambos inclusive, son un verdadero compendio de normas que pretenden, más que regular las cuestiones de Dios, ponerle barreras a la vida de los hombres. Quienes han elaborado el texto, no han tenido reparos en decir, textualmente, que no se aprobarán hermandades “cuando se manifieste en los promotores un afán de protagonismo personal o de grupo o familiar, motivaciones no exclusivamente cristianas”, dejando en el aire la forma de proceder con el resto de hermandades aprobadas en las que se dan estas situaciones.
Al mismo tiempo, las nuevas Normas Diocesanas, mediante la aplicación estricta del Código de Derecho Canónico, limitan la capacidad de obrar en la vida civil. Artículo dieciocho: quedan limitadas las actuaciones ante lo fueros civiles sin la pertinente autorización del arzobispo. La inclusión de este artículo podría ser la causa que explique por qué, hasta la fecha, no se ha personado en el juzgado el hermano mayor de la Hermandad del Valle,Lucas Maireles, según fuentes cercanas a la hermandad, a pesar de que el cabildo general de la corporación aprobó cargar por la vía penal contra el mayordomo insumiso.
En adelante, las hermandades no podrán actuar jurídicamente por cuenta propia sin contar con el apoyo de monseñor que, con el códex en la mano, ha jugado todas sus cartas para que la vida interna de las hermandades no se judicialice. Esto limitará la posibilidad de que las cofradías puedan defender su derecho al honor y sus derechos de imagen yabre la puerta a la arbitrariedad, intuyendo la aparición de hermandades con patente de corso y otras que deberán obtener el beneplácito del prelado.
Procesionar no es suficiente
Tampoco se erigirán hermandades que “se solicite sólo por el deseo piadoso, pero no suficiente, de procesionar las imágenes”, según reza en el epígrafe primero del artículo once, en su apartado cuarto. De hecho, el encargo de imágenes antes de ser asociación pública de fieles se considera una desviación, señalan las nuevas normas. Y en el artículo doce, insiste en el asunto: “la correcta concepción del culto público […] no puede reducirse al culto externo de una imagen, ni a la organización de procesiones”. Estas matizaciones se añaden a la normativa existente sobre la limitación de las salidas extraordinariasaprobadas no hace demasiado tiempo.
Limitar y castigar
Fusionar hermandades, imponer una aportación obligatoria y fija al Fondo Común Diocesanointervenir en el desarrollo de los cabildos generales o vetar aquellos acuerdos o actividades que “atenten contra la fe, las costumbres o la disciplina eclesiástica”. Son algunas de las nuevas disposiciones que se arroga Asenjo para sí o para sus representantes, los directores espirituales. Asimismo, las nuevas Normas Diocesanas incluyen un detallado syllabus de “pecados” que puede ser sancionados con la expulsión o el cese temporal de un miembro de una hermandad. Están recogidos en el artículo cincuenta y cuatro. Entre ellos, se da la curiosidad de que un hermano podrá ser cesado temporalmente por su reiterado incumplimiento de deberes.

POR DANIEL G. MARÍN

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