La perfección y el temple en estado puro se encuentra en "Tejera"


Bonita marcha, sobretodo cuando se sabe la historia de la ópera Margot, y se sabe identificar cada parte de la marcha con cada acto de la obra. Sublime Turina y sublime adaptación a banda de música.

'Margot', ese romance que concedió vida a la marcha procesional de Turina

Analizaremos una de las marchas que cuando uno tiene la suerte de escucharla tiene la difícil misión de describir musicalmente las sensaciones que llega a producir cuando suena tras un paso de palio. Hablamos de la marcha 'Noche del Jueves al Viernes Santo', o también conocida como 'Margot' compuesta por el maestro Joaquín Turina. En primer lugar hablar de Turina, es hablar de uno de los máximos exponentes de lo que se conoce como nacionalismo español en el aspecto musical. En España ese movimiento, consecuencia del Romanticismo, fue tardío con respecto a otros países europeos. Fue a estudiar a París, al igual que Albéniz o Manuel de Falla. Fue el propio Albéniz fue quien, una vez allí, le animó a incluir los rasgos de lo andaluz en sus composiciones. Turina representa la línea más tradicional de su generación, con apego a un Romanticismo ya en vías de extinción y a la forma cíclica como recurso para dotar de unidad a las composiciones.

Con respecto a la marcha hay que decir que 'Noche del Jueves al Viernes Santo' es una pieza que se incluye en la ópera 'Margot' compuesta en 1914 por Joaquín Turina y estrenada ese mismo año en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. De esta pieza es de donde se ha sacado la marcha que ahora todos conocemos y que se ha titulado como la opera de Turina “Margot”. Como curiosidad hay que puntualizar que es el mismo Turina que dos años atrás había compuesto la obra "La Procesión del Rocío", cuyos compases inspiraron la composición de la archiconocida marcha 'Rocío', por parte de Vidrié.

La obra original

Se trata de una historia que habla de un triángulo amoroso que pone de manifiesto la disyuntiva entre un amor acomodado o un arrebato amoroso. En esa situación se encuentra José Manuel, un joven sevillano de buena posición. Éste, en un viaje a París, conoce a Margot, una bellísima cabaretera famosa de un local parisino. Ambos se enamoran, aquí también se puede ver un reflejo de la atracción por lo español de los franceses en aquella época, con muchos tintes de pintoresquismo. José Manuel vuelve a Sevilla, donde está Amparo, su novia de toda la vida. Es en la noche del Jueves al Viernes Santo, cuando en una plazoleta sevillana se produce el reencuentro entre José Manuel y Margot, que ha viajado desde Francia para buscarlo. José Manuel, antes de hacerse efectivo el encuentro, tiene presentimientos, nota un enrarecimiento en el ambiente que le hace estar alerta, preparado para algo especial. A ello contribuye la expectación de la gente al paso de la procesión: el incienso, los tambores, los nazarenos y el cortejo se va acercando a la plaza, conforma una atmósfera que agudiza la sensibilidad. Cuando ve a Margot vuelve a sentir la efervescencia de la pasión, se entrega a sus brazos como el que encuentra un bálsamo que cura todos los males. Pero entonces se escucha una saeta, una saeta cantada por su novia Amparo. Es en ese momento cuando se desencadena la mayor lucha de sentimientos encontrados, y José Manuel huye, huye desprendiéndose de su amante, huye a la soledad porque tampoco se siente tranquilo yendo hacia Amparo.

La adaptación a la marcha procesional

Hay varias adaptaciones de la obra a marcha de procesión, contamos con la versión hecha por Antonio Domínguez. La marcha oscila entre dos temas principales, uno en modo menor y otro en modo mayor. El tema en modo menor en la obra original es el que acompaña el reencuentro entre José Manuel y Margot; es un tema que va jugando con líneas melódicas descendentes. Apasionado, melancólico, es como una tristeza que se va sucediendo sin poderla frenar. Aparece siempre en las maderas, con distintas intervenciones de los metales, que a veces colorean algún motivo y otras le confieren un acompañamiento rítmico que intensifica el dramatismo. El otro tema está en modo mayor, aunque la melodía tiene guiños al modo frigio, una muestra del apego por lo andaluz. Este tema es una saeta, la saeta cantada por Amparo que hace dudar a José Manuel. Aparece primero de forma suave en los saxos y oboes, con armonías sensuales, y hacia el final de la marcha es presentada por los metales de forma contundente. Es el final apoteósico que refleja la lucha interior del personaje. Hemos llevado a como una descomposición para conocer un poco más a fondo la marcha.

0:00  Los primeros minutos de la marcha no son aún la marcha en sí. Las anotaciones del autor son: "Se oye una saeta lejana en una gradación dinámica ascendente que nos llevará, al “Diálogo de Margot y José Manuel”. Y así hasta que la procesión se pone en marcha.
1:40  La procesión se pone en marcha y notamos que entran los tambores por fin, es decir, la marcha ya es oficialmente una marcha procesional. Aquí la anotación del autor es: "Comienzan a desfilar los nazarenos de la cofradía", e incluye un primer tema "solemne, digno y profundo".
2:31  Comienza un segundo tema que tiene un carácter más sutil y fluido, netamente andaluz. Este tema comienza en pianísimo y va ascendiendo en sonoridad y amplitud.
3:00  ¡Aparece el paso de la Virgen!
3:25  Con gran maestría, la obra nos hace saber que la procesión se ha detenido. Segundos más tarde se oye la voz de Amparo que canta una saeta.
4:10  Con este fuerte, José Manuel intenta huir pero Margot se lo impide. José Manuel se ve obligado a dialogar con Margot siendo este diálogo una de las partes más bonitas de la marcha, donde la flauta alcanza una elegancia y finura insospechada. El diálogo se apaga progresivamente hasta llegar al pianísimo.
5:00  Bruscamente, José Manuel huye al fin y Margot llora desconsolada mientras la cofradía sigue su curso y la Virgen atraviesa triunfal la escena.
5:53  Como clímax, las trompetas interpretan, “tutta forzza”, el tema de la saeta, que da unidad y razón de ser a esta partitura. El final está por supuesto, a la altura que la obra merece.
7:10  Esta especie de "in crescendo" es un final de lo más solemne, sin excesivas florituras, simplemente contundente, bonito y a la altura de la marcha.
Nos encontramos por lo tanto ante una preciosa pieza, cuya dificultad de comprensión a la hora de escucharla son que no responde a la forma tradicional y la extrañeza que pueden producir ciertas armonías. Está considerada por muchos compositores como una obra maestra en cuanto a marcha procesional se refiere, a pesar de cómo hemos sabido se trate de la adaptación de una  ópera.

Fijándonos en sus detalles y degustándola con calma, si tenemos la suerte de escucharla tras un paso, sin lugar a dudas nuestra retina guardara ese momento que se convertirá en uno de los más deliciosos de cuantos podemos aglutinar durante los días de la Semana Santa. El universo sonoro con el que cuenta esta marcha, crea momentos de escalofríos que dan miedo romperlos por la buena interacción de dos temas contrastantes, tratados de diversas formas.

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Sobre el autor

.Gracias por su visita. SMCE