Rayando el esperpento

Tapa de ensaladilla imitando un paso
La Semana Santa en muchas ciudades de España no son solamente unas fechas de descanso y oración. Por una tradición muy arraigada tiene además una significación especial. Alrededor de la muerte y resurrección de Jesucristo se desarrollan unas liturgias y actos religiosos que se han estado preparando durante todo el año. La Semana Santa, como fenómeno cultural de participación ciudadana, lejos de extinguirse, cada primavera va a más, hasta convertirse hoy en día en muchos sitios en un acontecimiento de masas.

Detrás de este movimiento, lógicamente, se mueve mucho dinero. Cientos de miles de personas que se desplazan a los lugares de referencia, un turismo que quiere impregnarse de todo, platos típicos de estas fechas, recordatorios… Es lógico que deje ingresos no solamente a las hermandades que han preparado sus procesiones y que revertirá en la mejora de estas y en acciones sociales, sino también a otros sectores involucrados.

Centro comercial con imagen de Vírgen
De eso, a convertir esta fiesta religiosa en un negocio puro y duro, sin respetar los más mínimos decoros y sentido común, hay muy poco trecho. Hemos visto estos días de Semana Santa como  en muchos supermercados de Sevilla visten sus puestos con escenografías religiosas rayando en el esperpento. Imágenes de vírgenes para vender torrijas, maniquíes de nazarenos para llamar la atención sobre miel y otros ingredientes para los dulces, tapas de ensaladilla en forma de paso con palio… como pueden apreciarse en estas imágenes.

El sentido común, el respeto a las creencias, a la fe religiosa, falta cuando se banaliza y trivializa todo. Hay unos límites no muy claros que no se respetan, quizás no con la intención de hacer daño, sino amparados por la aculturización religiosa. Existe un movimiento antirreligioso -muy condescendiente sin embargo con otras religiones poco tolerantes y denigrantes para la mujer-, que no está dispuesto a que la religión católica que profesa la mayoría de los españoles, pueda ejercerse con absoluta libertad. Y entre los objetivos de esta corriente de laicistas militantes está la de ridiculizar a la Semana Santa, la Navidad, el Día de Difuntos y todo lo que tenga que ver con la Iglesia.  Flaco favor se le hace a ésta última si como creyentes no nos oponemos y denunciamos, por innecesarias y ridículas, estas veleidades comerciales, más propias de tenderos horteras, que de buenos empresarios.

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.Gracias por su visita. SMCE

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