Una Carta a los Reyes Magos muy cofrade.


Queridos Reyes Magos:

Os pido que protejáis a todos los cofrades. Que nunca falte la sonrisa de un niño en la jornada radiante del Domingo de Ramos, ni la lágrima emocionada del padre cuando, de la mano, lo acompañe a la iglesia.

Asimismo, os pido que dotéis de paciencia a los cofrades que trabajan en cada una de nuestras hermandades y cofradías. A los que, sin importarles horarios y sus quehaceres propios de la vida diaria, se entregan a los asuntos de su Hermandad. A aquellos que incluso desatienden las cuestiones importantes en su vida para trabajar por su cofradía. A los que, con sus manos, hacen que nuestra Madre, la Virgen Santísima, salga radiante, como una Reina, a bendecirnos por la calle. A los que funden la cera, los que limpian la plata, los que ponen las flores, los que tocan las marchas procesionales con los que nuestros costaleros mecen los pasos... en definitiva, a todos los que hacen que una cofradía sea como una gran familia en la que cada uno pone su granito de arena para dignificar la presencia de Dios en la calle.

Permitidme asimismo pediros que desterréis de nuestras hermandades a los figurones de primera fila. Aquellos que no entienden a la Cofradía si no es llevando una vara de mando, a cara descubierta. Aquellos que aparecen por la casa hermandad o la parroquia quince minutos antes de la salida preguntando cuál es el sitio donde deben ponerse para la procesión. Aquellos que, encima, llegan y critican el trabajo que con tanto amor y esfuerzo han hecho sus hermanos. Aquellos que se cuelgan la medalla (y no la de la hermandad) asumiendo como suyos los aciertos de sus hermanos y eluden su responsabilidad ante los errores. Aquellos que no hacen cofradía, que siembran la discordia, que no saben cuál es su sitio o no quieren encontrarlo. Aquellos a los que, seguramente, no les gustará esta carta, porque en cada línea verán reflejada su propia existencia.

Os pido que nos devolváis el respeto de los ciudadanos, la paciencia de los conductores ante los cortes de calles por nuestras Estaciones de Penitencia y la estima de quienes, en el fondo, un día fueron cofrades.

Son muchas cosas Majestades, pero seguro que con vuestra bondad infinita, algo podréis hacer. Si no podéis, no olvidéis al menos a los niños del mundo, su sonrisa el 6 de enero es lo que realmente merece la pena... el resto es el pan nuestro de cada día.

(Escrito por Mario).

Share this:

Sobre el autor

.Gracias por su visita. SMCE

0 comentarios:

Publicar un comentario