Comunicación, internet y Semana Santa.

La importancia adquirida de unos años a esta parte por las denominadas redes sociales es una realidad exponencialmente emergente de la mano del alto desarrollo de Internet.  La mayoría de estas casi no llega a los diez años de existencia, y si bien llevan relativamente poco entre nosotros, han adquirido una relevancia e incluso una influencia en la sociedad bastante elevadas.

En otros siglos en los que el papel y las imprentas eran caros, el servicio de correos deficiente y muchos de los cofrades de algunas cofradías quizás tenían dificultades para tener acceso a una educación básica que le permitiera leer elementalmente, el muñidor, que era un servidor de de la cofradía, se encargaba de informar a los hermanos de la asistencia a cultos, cabildos, entierros y demás obligaciones que tuvieran para con la hermandad. Con el paso del tiempo la figura del muñidor fue desapareciendo pues la imprenta llegó a ser relativamente asequible para las mayordomías, el servicio de correos funcionaba razonablemente bien y el nivel cultural de la ciudadanía había experimentado un incremento progresivo. Llegaron las cartas, los oficios, con el paso del tiempo las hojas informativas y posteriomente los boletines. 

La comunicación con los hermanos ha estado siermpre presente como una preocupación y, sobre todo, como una necesidad dentro de las hermandades. Como hemos comentado, lo habitual durante muchos años fueron los boletines. Pero actualmente rara es la hermandad que no hace uso de las redes sociales, además de sus propias webs, tanto para la comunicación con sus hermanos como para informar de manera general sobre sus actividades o actos. El uso del Facebook, blogs para una información más dinámica, 'newsletters' que nos llegan a nuestros correos,... Las hermandades, y por extensión los cofrades, forman parte de la sociedad. Aunque por algunos se quiere hacer aparecer a las hermandades como anacrónicas y ajenas a la sociedad, nada más lejos de la realidad. Las hermandades están integradas en esta y son permeables a los cambios sociales tanto o más que cualquier otro estamento.

Las hermandades deberían de tener alguien encargado de las comunicaciones de esta, pero nunca censurando o coartando la libertad de expresión, sino que ese alguien sepa marcar las pautas e incluso el estilo, acorde a cada hermandad incluso, en el cual se ofrece la información tanto a la prensa como a los hermanos. Pero es sí, con una premisas fundamentales, entre ellas transparencia, claridad y pluralidad.

Es un hecho que las cofradías están en la red, pero también que los cofrades lo están y ello no nos debe pasar desapercibido.Los medios de comunicación hacen uso de estas redes para llegar al público y este busca información cofrade en ellos. Y no ya solo en cuaresma, sino durante todo el año. Especialmente redes como Twitter permiten una inmediatez en la comunicación, en la práctica, a tiempo real. La posibilidad de acceder a estas redes desde dispositivos móviles es crucial para ello y además le ha proporcionado una fuerte influencia a la hora de seguir la información cofrade e incluso las cofradías en la calle. La interrelación que se establece entre los usuarios de estas redes hace además que casi cualquiera pueda convertirse en informador de la actualidad y esa información proporcionada es seguida y compartida por muchos usuarios potenciales a la misma vez. Las últimas semanas santas han hecho esto evidente a la hora de seguir las decisiones de las hermandades con respecto a la lluvia.

Pero también tiene sus incovenientes. Todos nos convertimos en informadores como hemos apuntado con nuestro "público" o seguidores. Pero si ya en ocasiones los criterios informativos de los periodistas se me antojan estar lejos de la ética requerida, el de cualquier persona que lance una información en su perfil personal, además de no poder requerírsele esta premisa, lo hace desde una visión meramente personal. Pero el hecho es que esta línea entre información y opinión personal es débil y difusa a veces. Solemos dar por cierto todo lo que nos llega por los medios de comunicación, cualquiera que sea, sin plantearnos nada más allá. La mentira en los medios, y especialmente en Internet, es fácil de que se nos aparezca como verosímil, toma visos de realidad simplemente por que se lo confiere el medio que nos la hace llegar. Pero además la mentira es perdurable, especialmente en Internet, y aunque la desmintamos la sombra de duda ya queda sempieterna sobre cualquier tema. Muchas son las inexactitudes y las mentiras vertidas a través de estas vías, unas veces por desconocimiento, otras se da una versión matizada por tintes personales de la realidad, pero lo peor es cuando la mentira es intencionada y poco de piadosa tiene.

Hemos visto recientemente en la prensa casos de denuncias por mentiras y calumnias en SMS, vía Twitter o Facebook que al parecer son ahora investigadas. Por otro lado por causas parecidas un cabildo y el correspondiente proceso de elecciones en la provincia de Cádiz estaba siendo investigado incluso con posibilidad de anulación de los resultados. Vimos durante la pasada Eurocopa de fútbol cómo circularon por Twitter en Sevilla. En cuestión de minutos se informa de lo que ocurre en un ensayo, etc.

El uso de estos medios de comunicación, entendidos tanto como comunicación entre sus usuarios como de información periodística, es amplio y diverso. Y es de perogrullo decirlo, pero el uso que se le dé puede ser bueno, o como vemos en más de una ocasión, malo en función de quién y con qué intención los use. Que las redes sociales está cambiando cómo nos llega y cómo vivimos la Semana Santa está ahí. El paso del tiempo hará que todo esto se asiente y cuando las aguas estén calmadas habrá que ver qué sedimentos son los que nos ha dejado esta riada.

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