Opinión: La participación de los hermanos en la vida de Hermandad

Este concreto aspecto viene marcado a mi juicio por la confluencia de tres circunstancias:
  • El incremento generalizado del número de hermanos.
  • La aparición de las casas de hermandad.
  • La difusión de la conciencia de que la vida de la hermandad ha de mantenerse durante todo el año.
Casa Hermandad de María Desolada
Fotos de las Casas de Hermandad que existen en Daimiel: 

Evidentemente el asunto del incremento del número de hermanos es una cuestión de las que cabe hacer multitud de matizaciones. No es lo mismo en hermandades de gloria o sacramentales que en hermandades de penitencia. No es lo mismo el caso de hermandades con titulares de devoción casi universal que el caso de otras de carácter más familiar. Pero con carácter general parece indiscutible que el número de hermanos de nuestras corporaciones se ha incrementado notablemente, pese a las expectativas pesimistas que pudieran presumirse por el cambio político y social en nuestro país, de forma que será el mayor de la historia, y ello pese a las perspectivas pesimistas que pudieran presumirse del cambio político y social habido en nuestro país. -Habría por el contrario que preguntarse si proporcionalmente a la evolución de la población de la ciudad también es el mayor-.

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Casa Hermandad de "los Coloraos"
El segundo dato de relevancia significativa a que me refiero es la aparición del fenómeno de las casas de hermandad. Es este un hito sin duda importantísimo en relación al tema que tratamos. Estas casas de hermandad van a hacer posible el incremento de la actividad de la hermandad, que hasta ese momento quizá ni contaba con los medios para ello y la mayor convivencia de los hermanos de manera que la vida de la corporación, no ya en momentos específicos sino durante todo el año, se ve fortalecida. Se podrá objetar también que esto de las casas de hermandad tampoco alcana a todos, y es cierto, pero convendrán que es algo bastante extendido que para muchos marca un antes y un después en cuanto al desarrollo de la vida de hermandad. La generalización puede predicarse incluso si se quiere desde el punto de vista de los deseos o las aspiraciones: cualquier hermandad de las que no goza de ella estoy seguro que la tendría entre sus objetivos prioritarios si tuviera medios económicos para ello.

Futura Casa Hermandad de "Los Blancos" en construcción.
Con esto enlazamos con el tercer aspecto reseñado, que es la conciencia de que para cualquier hermandad sea cual sea su tamaño o condición es necesario para el mejor cumplimiento de sus fines el mantenimiento de un determinado nivel de actividad vital en su seno, comprensivo además no sólo de la actividad de culto sino extensivo al la acción de caridad y a la de formación. Se tendrán más medios o menos medios, se tendrán más hermanos o menos hermanos, pero en cuanto a convicción yo creo que nuestras hermandades, en general y pese a excepciones, hoy día tienen claro que esto no es una cuestión opinable, sino algo absolutamente indiscutible. Unas tendrán más éxito en esta pretensión y otras menos, pero creo que la idea es ampliamente compartida.

Casa Hermandad de "los Negros"
Podríamos por tanto decir que nos encontramos en las últimas décadas en un momento álgido respecto de la vida de nuestras hermandades y sin lugar a dudas también respecto a la mayor participación de los hermanos en la misma. Esto parece muy claro respecto a las hermandades de penitencia e incluso las hermandades de gloria tras pasar una etapa de profundo bache parece que con sus limitaciones también se incorporan a este movimiento en los últimos tiempos. Probablemente en términos generales y en una primera aproximación se pueda decir que nunca han tenido nuestras corporaciones tantos hermanos, que participen tanto y con tantos medios a su disposición para propiciar esa participación. No en vano pues se dice que nuestras hermandades viven un segundo siglo de oro.

Casa Museo de "los Moraos"


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